‘Unnamed Road’, de Feeding the Enemy: ambición internacional

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Portada de Unnamed Road, de Feeding the Enemy

Feeding The Enemy, para quiénes no los conozcan, son una banda de pop punk de Valencia (España), a los que llevamos siguiendo la pista desde hace ya un buen tiempo.

Feeding The Enemy cuentan con dos discos de estudio (Quarantinepoison y No Sleep Tonight) y ya se han pateado las salas de toda España, además de que se han trabajado una de las mejores fanbases del panorama underground español, con una gran interacción con ellos mediante redes.

Conocimos a Feeding The Enemy cuando hicimos nuestro especial recomendando bandas de pop punk y punk rock nacional, y siempre se han mostrado amistosos y encantadores con nosotros, entablando una bonita amistad musical, tal es así, que nos han dado el privilegio de oír en primicia su disco acústico, Unnamed Road, que contiene sus singles más populares, por primera vez en acústico. ¿Cómo ha sido el resultado final?

Grandma’s Party Plan

Una de las canciones más “gamberras” de todas las del grupo da un giro de 180° para acabar siendo una preciosa canción acústica, con un acabado impresionante y donde las guitarras se sincronizan y las voces de Fermi y Jorge se turnan y se armonizan a la perfección. Los “fucking” suenan hasta extraños cuando el instrumental acústico suena tan bien, incluyendo una tímida percusión de un shaker que no se escapará a los amantes de ese recurso acústico tan utilizado en este tipo de composiciones, como es mi caso.

Insomnia

El disco continúa con uno de los himnos de No Sleep Tonight, con una guitarra que te enganchará desde el principio y no te soltará hasta el final, los instrumentos de la canción parecen hablar solos, de hecho, si elimináramos las voces de esta canción, quedaría un genial tema para una banda sonora, con un puente instrumental de las dos guitarras en crescendo que harán las delicias de los amantes de las 6 cuerdas.

La canción sabe moverse y gustarse, es como una montaña rusa con subidas y bajadas en las que solo dos voces y dos guitarras (con la ayuda del amado shaker) ejecutan unas armonías que sirven para llenar la falta de más instrumentos, que no se echan de menos en ningún punto. El final instrumental es, también, muy disfrutable.

No Sleep Tonight

También forma parte del anterior trabajo de la banda, repite una buena introducción instrumental que consigue engancharte en los 3 minutos y 12 segundos que dura la canción, de la que cabe destacar unos punteos que se cuelan entre el rasgueo que nos tiene acostumbrado el estilo acústico, pero que agradecemos mucho. Esta vez, se añade un tímido piano que aporta más fuerza a las notas destacadas de la canción y que llena de sonido todo el tramo donde aparece. Los armónicos, como en todo el disco, siguen geniales, con unos agudos donde Fermi se debió de dejar la garganta, y unas partes a dos tiempos que harían sonreír a los mismos Blink-182.

Resilience

Siguiendo con No Sleep Tonight, esta vez Feeding The Enemy traen un tema de casi 4 minutos con mucha fuerza vocal en la que Jorge y Fermi muestran su manejo en el canto. El puente de la canción tiene un momento instrumental que es de los mejores del disco y que acaba rompiendo en un momento de subida instrumental y potencia vocal. El tema termina de romper con un impresionante solo de guitarra acústico, que te hace hasta sentir las cuerdas vibrar en tu piel. El final, repitiendo el estribillo, se podría quedar en tu cabeza durante un buen tiempo, estás avisado.

Shut The Fuck Up

Posiblemente mi canción favorita de todas las que tienen Feeding the Enemy, el principio imita muy bien a esos momentos donde Blink-182 se turnan para cantar, aunque acaban con un momento en el que acaban coincidiendo los dos con un armónico genial. Quizá, en mi opinión, le falta más potencia a ese Shut the fuck up, all of you, pero la canción no escasea en buen solo, buen instrumental y buen acabado, dejando bien claro que está hecha para ser un gran single.

Silence

Con esta otra versión de No Sleep Tonight, Feeding the Enemy se ponen más romanticones en una canción que suena mucho más a balada que sus anteriores temas del disco. Y se agradece. Es un cambio de aires que necesitaba al trabajo para no sonar repetitivo y Feeding demuestran que saben controlar bien las pausas, los silencios y los momentos en los que tienen que tranquilizarse o infundir más potencia. Como ya digo, suena a más balada, la guitarra va más lenta y te dan ganas de sacar tu mechero y alzarlo en alto para moverlo al ritmo de la música. Mucho más meláncolica que fiestera, y es de agradecer.

Wasting Time

Al contrario que su antecesora, Wasting Time empieza mucho más animada, suena a la canción perfecta para poner en los créditos finales de una película veraniega estadounidense, la letra empieza hablando de que la fiesta de ayer fue una pasada y la canción adapta el ritmo a la temática, mucho más movida y animada que Silence, Feeding The Enemy consigue que eches de menos tiempos que ni has vivido, o que te veas a ti mismo en una noche de verano, con unos amigos, tomando algo mientras miras las estrellas y cuentas tus estupideces, que a ti te parecen problemas muy serios. Quizá de lo mejorcito del disco y una canción final que quiere que te quedes con un buen y animado sabor de boca.

CONCLUSIÓN Y NOTA

Feeding the Enemy se han esforzado mucho por este trabajo y se nota, la calidad musical y de sonido del que goza este disco acústico no tiene nada que envidiarle al de algunos artistas internacionales que ya han hecho algo parecido antes, como Sleeping With Sirens. ¿Tiene fallos? Bueno, nadie es perfecto, personalmente me habría gustado oír un poco más de ese piano que sonaba tan tímido en No Sleep Tonight, además de algo de potencia vocal en ciertos trozos de alguna canción (algo que no dudamos que solventarán en directo) y echo en falta algo más de riesgo, probar, quizá, algún momento de armónico a capela, algo que me habría gustado mucho oír después de lo bien que sonaban los coros del disco.

En conclusión, Unnamed Road es un trabajo excelente, con un gran acabado y una calidad sobresaliente, es un disco muy disfrutable, sobre todo si eres amante de lo acústico, como yo, y mentiría si no dijera que este disco ha sido la banda sonora de mis estudios para las recuperaciones de Septiembre, tras oírlo en bucle muchas veces.

Es, sin duda, un trabajo nacional con un nivel de calidad y ambición internacional.

Nota: 4/5

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