[Análisis] Swell: Un pequeño estancamiento para Tiny Moving Parts

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El mundo del punk rock es un inmenso océano que bebe de innumerables puntos fluviales, es por eso, que a día de hoy sigo buceando por sus aguas, y no hay año que no me encuentre con agradables sorpresas. Un género tan clásico, y que siga rompiendo moldes es algo de admiración. Uno de estos casos es Tiny Moving Parts, una banda de ese mal llamado “emo revival”, que lleva ofreciendo un buen puñado de músicos de lo más interesante, tales como Into it. Over it., The Hotelier, Sorority Noise y un largo etcétera.

Tiny Moving Parts optó por la fórmula de mezclar la bella iridiscencia del math rock, con la potencia del pop-punk, reaccionando en himnos, con guitarras fluorescentes. Pensar en la capacidad que tienen estos tres chicos de Minnesota es uno de los puntos que más me llamaron la atención cuando los conocí ¿Cómo un power trio suena tan compacto, pero a la vez tan pegadizo? ¿y esos riffs? Porque realmente, lo que me atrajo de ellos, fue esa combinación de delicadeza en las guitarras con recursos más cercanos al pop.

Y después de disfrutar de sus anteriores discos y verlos en directo el año pasado con The Wonder Years, no podía esperar a escuchar lo siguiente, y vamos a ser claros; Swell no es un mal disco, pero no ofrece nada nuevo. Creo que voy a ser un poco contradictorio con este asunto. Siento que hoy en día, la música que más me llena es la que rompe con los corsés, y es por eso que pienso que Tiny Moving Parts es uno de los grupos más valientes del punk rock actual, y probablemente, este trabajo sea mucho más consistente que la mayoría de los de sus contemporáneos, sobre todo en la vertiente más pop-punk. Pero para ser ellos, y quizá por el cariño que les tengo, creo que se han quedado cortos, sobre todo en el factor sorpresa.

No es más que repetir lo que consiguieron con Celebrate (2016), que para mí es un LP enorme, pero sin perfeccionar la mecánica, ni ofrecer demasiados nuevos matices. Pongámonos a diseccionar las canciones.

Applause

El segundo single que lanzaron para promocionar el esfuerzo, abre con uno precioso riff marca de la casa, y luego asciende con la rabia propia del post-hardcore. El estribillo, más lento, es casi catártico, melódico y pegadizo. Una gran canción de apertura, que resume en su totalidad el concepto del elepé.

Smooth It Out

Este corte también es de mis preferidos. Quizá por mi amor con los sintetizadores, hay momentos que me remiten a los enormes The Get Up Kids. Además, cuenta con unos cuantos riffs, muy sugerentes, aunque creo que pierde compostura a medida que avanza. Necesita una reformulación.

Feel Alive

Feel Alive demuestra una cara más pop-punk con una introducción más cañera, aunque rápidamente descansa en unos riffs más reposados y repletos de detalle en los versos. El estribillo es sin duda uno de los más potentes de todo el disco. Casi como un grito de batalla: “Let’s all disolve in a blanket, fade away like smoke of cigarettes, wonder what it’s like on the other side, I wanna feel alive, I wanna feel alive all the time” parece una declaración de intenciones. Sin embargo, como en Smooth It Out, la canción se diluye, hasta casi desvanecer cuando entra la voz de una mujer, que creo que es de Lisa Garelick (no lo he encontrado oficialmente). No sé a qué punto quieren llegar en algunos momentos, y eso me lleva a pensar que hay mejores formas de concluir las canciones.

Caution

Tras la velocidad de la tercera, Caution, el primer single de Swell, anticipa la tormenta. Con una apertura más cercana al emo, luego abre las alas y se convierte en otro gigante del punk rock. Aquí en el puente está mucho mejor construido, y la voz dulce de la posible Lisa Garelick, se ensambla mucho mejor en el chorro juvenil de Dylan Mattheisen. Es por ello que al terminar, sentimos que hemos vivido un verdadero clímax. En algunos instantes me lleva a los grandes grupos emo del Medio Oeste, y eso amigos, no tiene precio.

Wildfire

Nos disponemos a alcanzar el punto medio. Aunque nos adentramos en lo que parece ser un caleidoscopio, pero pronto nos fijamos que no hay un cambio propio de colores. No ofrece puntos de interés. Un tema muy prescindible.

Whale Watching

Para levantar el listón llega el contrapunto en sí mismo. Con un inicio y unas partes muy reposadas y reflexivas, rompe enormemente en un tributo al post-hardcore de lo más interesante. Sabe jugar con diferentes texturas e intensidades. No es la mejor composición, pero desde luego, apunta maneras en cuanto a experimentación se refiere.

It’s Too Cold Tonight

Con un lamento dirigido por el timbre inconfundible de Mattheisen, nos encontramos otra canción que pasa sin pena ni glora. Siguen teniendo buenos riffs, pero parece que ya lo hemos escuchado antes.

Malfunction

Ya en la recta final, escarbamos y nos encontramos con este mineral en bruto, que de nuevo, parece ser la vía que deberían haber tomado a la hora de escribir el álbum. Con espacios más clásicos, parece un terreno que les sienta bastante bien, sin embargo,  no acaba de cuajar del todo. La segunda mitad sufre de una bajada de calidad cuantiosa, o al menos, se nos hace demasiado repetitiva. Aplicable también al disco.

Wishbone

La pausada Wishbone es una de las que más me han gustado, quizá porque es capaz de concentrar mucha energía, que con ese aura de melancolía va desgarrando la piel. Es más lánguida, pero consigue conectar como ninguna, con unas melodías más adictivas. No es la panacea, pero ya es algo.

Warm Hand Splash

Y cerramos ya un esfuerzo repleto de altibajos. Casi se me olvida comentar la magnífica aportación de Bill Chevalier en la batería, durante todo el disco, es impresionante. Yo ahora les debo un aplauso por ese puente con trompetas, homenajeando a los grandes del género como American Football, un paso, que me parece bastante acertado, y que deja abiertos los horizontes.

CONCLUSIÓN

Swell es un disco que no se siente pleno. Hay una gran diferencia de calidad entre las composiciones, y eso a la larga, lo hace repetitivo e insulso. Sin embargo creo que hay que premiar esos momentos en los que el trío busca nuevas vertientes para dar vida a su emocionante y colorida música. No es un mal trabajo, pero se queda corto en comparación a todo el potencial que ellos tienen. Quizá con un mayor número de escuchas se convierta en un “grower”, esperaremos unos meses para averiguarlo.

NOTA: 3/5

 

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